MartaLovers

Las Letras de: Año Sabático

Estoy sentada en la alfombra de mi habitación, en posición cómoda para la práctica de la Meditación… en mis manos tengo el anillo de oro Kindiley, me lo entregó mi guía peregrino, en el camino a Compostela.

Inicio con una oración la fe, agradecimiento y querer ser mejor… todos los momentos de adaptación, unión y de integración de mi Ser, con toda la realidad del entorno: la visible y la invisible.

Yo soy Amor y también soy luz, yo soy bondad y sabiduría, yo soy comprensión y paciencia.
Todo en mí es devoción, tengo lleno el corazón, del deseo de encontrarme con mi parte divina, fuente de la luz y de la vida.

Tengo ganas, muchas ganas de cantar, sé que puedo con mi voz hacer llegar, las palabras son mi lanza de combate, para yo poder mostrar, lo que más siento en mi alma, de verdad… lo que canto, es la esencia de mí… lo que canto, es la forma en que transformo mi oración, es la voz del corazón, es la esencia de mí… todo el cuerpo y mi alma ha de vibrar con lo que dice mi voz, es la esencia de mí…

… el corazón, marca el compás de mi cuerpo, la voz es la melodía de mis sentimientos, y los sueños… los sueños me indican el camino a seguir, en la búsqueda y la lucha cotidiana de vivir.

Pongo en lo que digo y pongo en lo que hago, lo mejor que tengo y puedo yo ofrecer.
Todo lo que siento dentro de mi alma, lo entrego con gozo y canto con placer.
Un deseo vuela lleno de esperanza, que lo que yo siembre, pueda recoger, el que necesite, recorrer la senda, que conduce al punto de Ver y de Ser.

En la práctica de la Meditación, el silencio, es la plataforma, en que sostengo la conciencia de ser humana, es donde puedo estar y ser yo, donde nada interfiere mi relación con Todo, donde el alma se funde al sueño y se hace la Luz.