MartaLovers
Las Letras de: Año Sabático
- Tema I. EN EL DESIERTO
Cuando cumplí 21 años, necesité pasar un tiempo de mi vida, dedicada en lo que me había iniciado, durante el camino a Santiago de Compostela, a Meditar.
A través de la práctica de la Meditación, puedo penetrar por la puerta mágica, que me traslada a la doble realidad en mi existencia; más allá de mi cuerpo y más cerca de mi alma.
Decidí vivir en soledad, aislada de la actividad cotidiana y en un lugar silencioso.
Era a finales de agosto, cuando iniciamos el viaje en tren hacia Almería,
Domingo me acompaña, él conoce el sendero del silencio y el lugar donde poder escuchar.
Seguimos en autocar hasta llegar a Tabernas. Allí preguntamos, nos orientamos y continuamos andando, nos dirigimos a la Sierra de los Filabres…
Ando en arena, marco el sendero, dejo las huellas, tras de mis sueños.
Llegamos hasta donde nos habían indicado que quedaba un viejo refugio, era una pequeña cabaña en pleno desierto, rodeada de arena, de sol y un inmenso cielo azul.
Como en el sueño que tuve una noche, vi como aquel desierto, lleno estaba de espejos, y al mirar al cielo vi, que algo brillaba encima de mí, que la luz era más pura y radiaba una textura del fino color de la seda sutil.
Yo sentí muy dentro de mí, que me rodeaba la luz con ternura, era una aurora que me iluminaba y me mostraba la imagen de cada espejo de allí.
Pasaron hasta 60 días y 60 noches estrelladas… durante aquel tiempo viví y anduve aquellos lugares, conocí el desierto, la soledad y el silencio.
Al principio pasé momentos de dudas, inseguridad y miedo. Que mal llegué a sentirme! Quise marcharme de allí! … y sin embargo…
En el cielo hay una luz que protege y calma mi dolor y son sus rayos que me transforman, convierten mis penas en llantos de un suave calor.
Como si estuviera en las manos de Dios, ello me acaricia y me da valor para que mi alma descubra el sentido, por lo que he sufrido, momentos de duda y dolor.
En el silencio, medité, serenamente medité… y poco a poco mi mente quedó apaciguada de pensamientos y opiniones, la confusión y el malestar desaparecieron y sentí renacer.
Como una paloma fui,
abrí el vuelo y sola me atreví
a impulsar las alas que me da mi alma,
cuando llega al punto de partir.
Y entré y visité, la aurora que brilla y el sol que me ilumina.
Y transcurrieron días en Paz y en Armonía, con Amor y Fe en la vida, la Luz es mi guía.